Era una experiencia nueva que estaba por vivenciar. Miedos, angustias,
expectativas, ilusiones y un sinfín de sensaciones y sentimientos se apoderaban
de mi ser.
El día anterior a
mi primera práctica pedagógica, quise abandonar todo; ahora que han pasado
varios meses, digo: ¡Que tonta fui!! Tal vez no, creo que cuando alguien quiere
que las cosas salgan bien, siente o experimenta lo que yo sentí en ese momento.
El día esperado
llegó, mis ojos recorrieron todo el espacio donde se encontraban ellos,
infinitas preguntas resonaron en mi mente ¿Será que en la de ellos también?
¿Cómo saberlo?
Poco a poco fuimos
conociéndonos, tímidamente, como inspeccionándonos unos a los otros. Pasaron los minutos, las horas y
los días, fui relajándome, tratando dar lo mejor de mí, ansiaba que ellos se
interesaran, que pudieran comprenderme ¿lo habré logrado?, algunos lo habrán
hecho, otros no.
Todo terminó,
aquello que tanta angustia y ansiedad me
había ocasionado se convirtió en una de las mejores experiencias de mi vida
¡¡¡Qué lindo y placentero es enseñar y educar!!! ¡¡¡Qué buenas sensaciones
produce!!!
El poder compartir e intercambiar
con ellos, los alumnos, experiencias, conocimientos y saberes habrá ocasionado
nuestro crecimiento mutuo. También, habremos aprendido y vivenciado cosas nuevas en ese proceso que
nos tocó transitar juntos, yo como docente novel y ellos como alumnos de una
docente novel. Comparto con Uds este video que nos hará reflexionar sobre nuestra práctica docente y la maravillosa tarea que tenemos los docentes.
También comparto un prezi que sintetiza lo escrito anteriormente
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