HACIA LA CONSTRUCCIÓN DE UN
ACUERDO DE CONVIVENCIA:
Transitando
por segundo año del profesorado en Ciencias de la Educación en Nivel Superior,
surge una seguidilla de situaciones en el grupo clase que nos desestabilizaban
día a día.Ya no se transformaba en una experiencia rica para compartir
vivencias y conocimientos, sino que ese aula se transformó en un verdadero
infierno.
Los
canales de comunicación se veían fuertemente afectados, no había tecnología que
alcance para ponernos de acuerdo y trabajar en conjunto.
Muy por
el contrario, existía por parte de un grupo sumisión absoluta de reglas y
normas, y por otro lado, un grupo capaz de gobernar el curso totalmente.
Era
evidente quienes tenían poder de decisión, quienes participaban más, quienes
tenían más voz y voto.
Hubiera
sido provechoso si como grupo, hubiéramos podido entender a la convivencia
diaria como un eje central de enseñanza, aportando al desarrollo integral de
los sujetos que serán futuros formadores.
La
escuela, en este caso, Institución en nivel superior, cumple con una función
socializadora, es decir permite que los alumnos, futuros docentes, se apropien
no solo de contenidos conceptuales, sino que se brinda la oportunidad valiosa y
enriquecedora de aprender dentro de grupos (Institución, áulico, grupo de
pares), donde se deben respetar las diferencias y aceptarlas, implementando
mecanismos de ajustes dentro de la heterogeneidad, como parte de un proceso
gradual.
La
Institución educativa, al fomentar la tolerancia, paz, justicia, y demás
valores interrelacionados, logra que los educandos respeten diferentes aspectos
y estilos de vida, teniendo en cuenta que en la Institución asisten alumnos de
diferentes ciudades, edades, sexo, religión,
la puesta en marcha de diferentes proyectos o actividades de integración,
resultan sumamente significativas.
Entonces
surgió así con la ayuda de una docente, la idea de crear un acuerdo o pacto de
convivencia. Para ello se requería: tener en cuenta las demandas de los demás,
abrirse a las diferencias, opiniones ajenas, aunar estrategias en forma
colectiva, comprometerse con proyectos y valorar la producción de los otros,
utilizar las estrategias de las nuevas tecnologías como herramientas intra y
extra institucionales, respeto hacia las diferencias culturales, existencia de
desarrollo crítico para analizar conceptos, comportamientos, en base a juicios
de valores.
La
profesora sostenía que abordar la convivencia, como parte de la formación de
los sujetos que serán futuros formadores, posibilitaría al desarrollo de
competencias personales y sociales, para aprender a ser y convivir juntos lo
que se transferirá a otros ámbitos sociales.
La
coexistencia entre los humanos ya está dada, pero la convivencia hay que
construirla, recrearla y mantenerla a lo largo de todo el proceso en que se
asista a la Institución educativa, en este caso de nivel superior, y fue un
punto de partida para los miembros del grupo.
Así fue
que a partir de esta actividad (construcción de acuerdos), logramos entendernos
como diferentes sujetos, y que cada una podía aportar desde su conocimiento,
posición y experiencias.
Al día
de hoy muchas somos amigas y logramos llegar a último año.
Adjunto video en relación a la construcción de acuerdos de convivencia:
COMPARTO EL PREZI A PARTIR DE MI RELATO
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