sábado, 20 de junio de 2015

HACIA LA CONSTRUCCIÓN DE UN ACUERDO DE CONVIVENCIA:

Transitando por segundo año del profesorado en Ciencias de la Educación en Nivel Superior, surge una seguidilla de situaciones en el grupo clase que nos desestabilizaban día a día.Ya no se transformaba en una experiencia rica para compartir vivencias y conocimientos, sino que ese aula se transformó en un verdadero infierno.
Los canales de comunicación se veían fuertemente afectados, no había tecnología que alcance para ponernos de acuerdo y trabajar en conjunto.
Muy por el contrario, existía por parte de un grupo sumisión absoluta de reglas y normas, y por otro lado, un grupo capaz de gobernar el curso totalmente.
Era evidente quienes tenían poder de decisión, quienes participaban más, quienes tenían más voz y voto.
Hubiera sido provechoso si como grupo, hubiéramos podido entender a la convivencia diaria como un eje central de enseñanza, aportando al desarrollo integral de los sujetos que serán futuros formadores.
La escuela, en este caso, Institución en nivel superior, cumple con una función socializadora, es decir permite que los alumnos, futuros docentes, se apropien no solo de contenidos conceptuales, sino que se brinda la oportunidad valiosa y enriquecedora de aprender dentro de grupos (Institución, áulico, grupo de pares), donde se deben respetar las diferencias y aceptarlas, implementando mecanismos de ajustes dentro de la heterogeneidad, como parte de un proceso gradual.
La Institución educativa, al fomentar la tolerancia, paz, justicia, y demás valores interrelacionados, logra que los educandos respeten diferentes aspectos y estilos de vida, teniendo en cuenta que en la Institución asisten alumnos de diferentes ciudades, edades, sexo, religión, la puesta en marcha de diferentes proyectos o actividades de integración, resultan sumamente significativas.
Entonces surgió así con la ayuda de una docente, la idea de crear un acuerdo o pacto de convivencia. Para ello se requería: tener en cuenta las demandas de los demás, abrirse a las diferencias, opiniones ajenas, aunar estrategias en forma colectiva, comprometerse con proyectos y valorar la producción de los otros, utilizar las estrategias de las nuevas tecnologías como herramientas intra y extra institucionales, respeto hacia las diferencias culturales, existencia de desarrollo crítico para analizar conceptos, comportamientos, en base a juicios de valores.
La profesora sostenía que abordar la convivencia, como parte de la formación de los sujetos que serán futuros formadores, posibilitaría al desarrollo de competencias personales y sociales, para aprender a ser y convivir juntos lo que se transferirá a otros ámbitos sociales.
La coexistencia entre los humanos ya está dada, pero la convivencia hay que construirla, recrearla y mantenerla a lo largo de todo el proceso en que se asista a la Institución educativa, en este caso de nivel superior, y fue un punto de partida para los miembros del grupo.


Así fue que a partir de esta actividad (construcción de acuerdos), logramos entendernos como diferentes sujetos, y que cada una podía aportar desde su conocimiento, posición y experiencias.
Al día de hoy muchas somos amigas y logramos llegar a último año.

Adjunto video en relación a la construcción de acuerdos de convivencia:





COMPARTO EL PREZI A PARTIR DE MI RELATO


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