sábado, 20 de junio de 2015

¨El discurso docente atravesado por un interés político¨








 Entramos al aula 11, era la primer clase de SUJETO, nos acomodamos en círculos para comenzar el debate sobre la realidad educativa y su impacto social, escuché las opiniones de 10 compañeras, y preferí  llamarme a silencio, solo escuchar y afirmar mi pensamiento aun más.  Primero, porque creía que no tenía las herramientas para defender mi pensamiento frente a 10 alumnas, y segundo, porque además de ser 10 alumnas se sumaba el pensamiento de la máxima autoridad en el aula que es la profesora.
Escuche cosas como – A los hijos hay que decirle que nos hagan caso porque sí, porque soy tu mamá y punto. Cuando yo estaba convencida que hay que educar con fundamentos, para que pidiendo el ¿por qué? de lo que se les mande a hacer, se acostumbren a obedecer a la razón y no a la autoridad como los limitados.
Escuche decir  - es como decía Hitler (…) hablando de una mujer que tenia 6 hijos y estaba embarazada;  no tenia educación, ni trabajo  ¨pero vive de los planes ¨dijo otra compañera.
En el curso, mas de la mitad de las alumnas que opinaba decía que era culpa del gobierno,  la profesora dijo - por supuesto, este gobierno es un cultivo de vagos, los prefiere ignorantes por eso no los hace repetir, las políticas educativas de este país son un desastre,  en una escala de 65 estamos 63 como el país con la peor educación del mundo.
En la Universidad aprendí, a elegir algo y poder fundamentar por que lo elijo. Pero también poder defender esa postura con respeto, con humanidad, con propiedad, sin descalificar, sin clasificar.
Desde entonces comencé a ver diferente las cosas, a buscar lo que hay detrás de eso que estoy leyendo, viendo o escuchando  ¿De dónde viene? ¿Quién lo dice? ¿Por qué lo dice? ¿Cuál es su interés?
Esto recordé cuando llegaba a casa después de la clase de sujeto, me había mordido la lengua por no opinar, porque no me anime, porque no me anime a pensar distinto, no me anime a defender mi postura porque no creo tener todas las palabras para responder, ni estoy a la altura ni quisiera enfrentarme a ella que con tanta pasión e insistencia nos ¨instruye¨. 
En fin, sostengo que el docente no debe estar exento de reconocer o defender su posición política, siempre y cuando tenga fundamentos, hable con propiedad,y no utilice insultos.  No estaría demás abrir la posibilidad de un debate democrático, en un ámbito donde aparecen distintas opiniones, pero dentro del ideal ¨respeto por el otro¨. No se puede debatir si no hay fundamentos coherentes, donde uno sostiene que ¨hay que matarlos¨porque no hay otra solución, desde un banco donde se están formando como docentes.
Si la educación no es el camino para el cambio, no sé que nos queda.


Alumna: Deibele, Ivana Belén



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