domingo, 28 de junio de 2015

Mis experiencias 

En un principio no pensaba trabajar en la docencia, hice la carrera como un apoyo para continuar con otra, pero con el transcurrir del tiempo me enamoré de la profesión.
Mi vida docente comenzó en febrero del 2007 en una escuela de Neuquén  en séptimo grado.
El día que tome cargo llegué a la escuela,conocí a la directora y a mis compañeras. 
Antes del inicio de clase la directora me llamó para charlar conmigo, me preguntó si era mi primera experiencia en la docencia le respondí que sí. Me dijo: El grupo de alumnos que vas a tener es un grado con muchas problemáticas actitudinales.
Al día siguiente compartimos el inicio del ciclo electivo y por supuesto conocer y observar quienes serían mis alumnos. Entramos al aula, me presenté a los alumnos, nos conocimos e inicié el primer día en esa escuela que con el transcurrir del tiempo se convirtió en uno de mis grandes amores.
Para mí la escuela no es solo un espacio donde los niños y niñas acumulan conocimientos si no que también es donde se sienten contenidos y protegidos, tengo innumerables anécdotas, pasa el tiempo y las sigo recordando.
Relaciono la escuela con la comunidad y familia, siempre utilicé estrategias para potencializar las habilidades de cada niño (esto le sirvió a cada uno dentro de su comunidad), como buscar actividades socioculturales que permitían una interacción familia-escuela lo que aumentaba el sentido de pertenencia. 
La experiencia fue gratificante, esto me llevó a analizar mi práctica educativa diariamente, ya que tuve que implementar diferentes metodologías de enseñanza, fue una continua formación no solo académica si no también de costumbres socio culturales de los niños y su familia. Con respecto a las familias es importante trabajar acompañados de ellas. 

Anécdotas:
Cuando había un problema de conducta en el curso, los enviaban a sus casas. Al hacerme cargo del curso, opté antes estas situaciones, que el niño debía venir al otro día acompañado de un familiar para pensar en estrategias que permitan cambiar el comportamiento del alumno. Además de la posibilidad de conocer el ambiente sociocultural del niño, la experiencia en la práctica me sirvió no solo a mi, si no que la escuela lo empezó a implementar como una estrategia positiva.
Al finalizar el año los niños habían dejado sus hostilidades, se abrieron a la enseñanza subieron su calidad académica, además de compartir tareas extracurriculares.

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